El Misterioso Viajero del Tiempo
Había una vez un viajero del tiempo llamado Tomás. Un día, Tomás usó su máquina del tiempo para viajar a un pasado muy lejano. Al llegar, vio plantas grandes, animales diferentes y un paisaje muy extraño.
Mientras caminaba por un bosque, Tomás encontró a una mujer que recogía hierbas. Con voz tímida, dijo:
“¡Hola! Soy Tomás. ¿Dónde estoy?”
La mujer respondió con una sonrisa:
“Hola, Tomás. Yo soy Ana. Estás en el pasado. ¿Necesitas ayuda?”
Tomás estaba sorprendido, pero también tenía curiosidad. Preguntó:
“¿Cómo puedo vivir aquí sin mi máquina?”
Ana le enseñó habilidades de supervivencia. Juntos, encendieron un fuego, buscaron frutos y cazaron pequeñas presas para comer. Mientras trabajaban, Ana explicó:
“En este tiempo, usamos la naturaleza para vivir. El río nos da agua limpia y los árboles nos ofrecen sombra.”
Tomás escuchó con atención. También estaba intrigado por la forma en que vivían las personas de ese tiempo. Se preguntó en silencio:
“¿Cuántas historias hay en este pasado misterioso?”
A medida que el día terminó, Tomás se sintió más valiente y agradecido por la nueva amistad. Decidió explorar más y aprender de cada rincón que ofrecía el pasado, siempre acompañado de Ana.
Aunque extrañaba su máquina del tiempo, Tomás descubrió que el corazón de una aventura es conocer, aprender y compartir momentos inolvidables.